Podríamos definir la motivación como la energía que nos impulsa a movernos para conseguir nuestros objetivos de cada día.

La motivación: ¿aprender o aprobar? Podríamos decir que la motivación es como el combustible que necesita el motor de un vehículo para moverse, y si se acaba el combustible, el motor deja de funcionar y el vehículo se para.

Si una persona no tiene motivación también puede llegar a «pararse», su rendimiento disminuye y no consigue los objetivos planteados, o quizás los logre, pero de de manera ineficiente.

Madrugamos cada mañana para ir a nuestro trabajo o centro de estudios, (aunque la «situación» en la que nos encontramos actualmente impide salir de casa con normalidad) nos ponemos a trabajar, y tenemos que hacerlo bien. Así seguimos todo el día, realizando diversas tareas, algunas con más motivación que otras.

En el caso de los alumnos (en toda disciplina) la motivación es muy importante y determina en gran medida el resultado de ese aprendizaje y cómo va a ser ese proceso.

Dividamos la motivación. ¿Aprender o aprobar?:

  • Intrínseca.
  • Extrínseca.
  • Por objetivos de aprendizaje.
  • Por objetivos de resultado.

Motivación intrínseca

Es aquella que nace del interior de la persona. La que te hace aprender porque disfrutas con ese aprendizaje. Esto ocurre cuando aprendes algo que te gusta, que sientes curiosidad por conocer, o que te proporciona algún tipo de satisfacción aprenderlo.

En el caso del aprendizaje de la conducción, te gustan mucho los coches, imaginas que disfrutas mucho conduciendo, y estás deseando cumplir la edad necesaria para poder sacarte el permiso de conducir, apuntarte a la autoescuela y comenzar pronto tus clases.

Esta motivación te impulsa y empuja a alcanzar tus objetivos y este tipo de alumno aprende sin perderse ningún detalle. Cualquier profesor disfruta enseñándole y es el que suele hacer muchas preguntas, toma la iniciativas, y quiere ser autónomo casi siempre.

Motivación extrínseca

Es la que viene del exterior. La que nos empuja a estudiar para «conseguir un premio», o para «no sufrir un castigo». La mayoría de las personas traen a la autoescuela este tipo de motivación, para conseguir aprender los contenidos teóricos y obtener su permiso de conducir.

Si bien es cierto que cuando un alumno o alumna supera la prueba teórica y pasa a la preparación del examen práctico, puede tener una motivación intrínseca, hay otras que no disfrutan aprendiendo a conducir, y por lo tanto necesitan tener un motivo que les empuje a aprender.

Estos piensan aprender con un fin concreto. Bien lo necesitan para desplazarse al trabajo, o para tener más independencia a la hora de viajar a otros lugares… Para estos alumnos, el placer de conducir no es lo más importante, sino para qué pueden utilizar su permiso de conducir.

También es posible que lo necesiten para «no sufrir un castigo», que sería por ejemplo no conseguir un puesto de trabajo, o tardar mucho tiempo en desplazarse del trabajo a casa en transporte público.

La motivación se puede potenciar con aprendizajes dinámicos y técnicas de enseñanza orientadas a entender la circunstancia personal de cada persona y conseguir que disfrute aprendiendo.

La motivación extrínseca es también positiva, pero menos eficiente que la anterior. Una persona con motivación intrínseca aprende antes y con más profundidad todas las tareas, porque no tiene que recordar la razón que le motiva a aprender, sólo el disfrute del hecho de conducir es suficiente para seguir aprendiendo.

Por objetivos de aprendizaje

Va muy unida a la motivación intrínseca. Si te marcas un objetivo de aprendizaje, normalmente consigues más conocimientos porque tu objetivo es aprender.

  1. Quieres conocer todo sobre la conducción y no te interesa tanto en este momento su fin, que es aprobar y conseguir tu permiso de conducir.
  2. Te planteas aprender lo máximo posible, porque aprobar el examen sólo es el último eslabón, es el reconocimiento y el premio a tu aprendizaje .

La motivación intrínseca, en general, te facilita tener un objetivo de aprendizaje y una mayor probabilidad de éxito en el examen teórico y práctico.

Por objetivos de resultado

Hace que tu mente busque sólo información relativa al examen y el resto no le interesa. Sólo quiere aprender lo que cree que le pueden preguntar en el teórico, o preparar el práctico ya, queriendo ir a conocer los puntos calientes, aunque aún no sepa conducir mínimamente el vehículo.

Muchas personas no asisten a las clases teóricas en la autoescuela y sólo hacen test. No existe motivación intrínseca ni de aprendizaje y su objetivo es de resultado. Aprobar más que aprender.

Pero para el examen práctico, no puedes aprender lo que te va a tocar hacer en el examen (salvo en casos excepcionales de pueblos muy pequeños), y tienes que saber conducir realmente, con lo cual tu objetivo tiene que ser de aprendizaje, que es el que te llevará a un buen resultado.

Ten en cuenta que la forma de verte a ti mismo influye mucho en qué tipo de motivación vas a tener. Si piensas que la capacidad es como un músculo, sentirás que si te esfuerzas aprenderás muy bien. Al igual que si vas al gimnasio, que puedes desarrollar mejor tu cuerpo aunque sabes que para eso hay que ser constante, no puedes ir un día y no volver hasta dentro de un mes.

Créeme. Se puede aumentar la capacidad de casi cualquier persona, pero eso sí, tienes que esforzarte y aumentar tu motivación intrínseca, poniéndote objetivos de aprendizaje, y después de resultado.

La motivación extrínseca también es buena, y te puede ayudar cuando un día no tengas muchas ganas de ir a la autoescuela, y será el momento de pensar en el premio que te dará la libertad de viajar en tu propio coche, ir a la Universidad, o al trabajo, visitar a tus amigos…

La motivación: ¿aprender o aprobar? La clave está en saber utilizar cada tipo de motivación en el momento adecuado.

Hasta pronto y ¡ánimo!